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lunes, 8 de enero de 2007

Terence McKenna y la revolución psicodélica

Una vez, preguntado sobre su propio papel en la historia, McKenna contestó: “Si estoy en lo cierto, soy Newton... si no, estoy loco”.

Terence McKenna es un filósofo trascendentalista y sin duda uno de los mayores promotores de la cultura psicodélica en los años 90. De hecho en una ocasión, el propio Tim Leary le pasó la antorcha reconociendo que él era el verdadero Leary. Lo que Leary hizo con el LSD en los 60 y los 70, McKenna lo replicó con “el hongo”, que no es otro que la Stropharia Cubensis portadora de la psilocibina, la sangre de los dioses (teonanacatl), además de desarrollar una teoría escatológica y un plan eco-psicodélico de escape de nuestro terrible futuro.

Tim Leary decía que el LSD es una sustancia que produce ocasionalmente comportamientos psicóticos en la gente que "no lo ha tomado". Esa misma gente lo persiguió y encarceló por posesión de marihuana que la policía había introducido antes en su coche.

A continuación procederé a resumir brevemente algunas ideas de Terence McKenna, pese al amplio espacio material que abarcan:

“El hongo” llegó a nuestro planeta hace aproximadamente 40 millones de años. No hay rastro fósil anterior a esa fecha. La ciencia ortodoxa dice que esto es debido a la poca resistencia del hongo, sin embargo, existen fósiles de gusanos y otros invertebrados marinos datados cerca de los mil millones de años. McKenna introduce la hipótesis de que viniera del espacio. Por un lado, esto es lo que la propia seta le explicó en el curso de una de sus “dosis heroicas” de 5 gr en completa oscuridad y silencio, pero por otro lado resulta que las esporas de setas son capaces de sobrevivir en el espacio exterior casi eternamente y necesitan poco más que una atmósfera para propagarse (algo con lo que cuentan muchos planetas descubiertos). Se trata de una estrategia biológica que puede tomar millones de años, pero es el mismo principio mediante el cual las plantas migran a un desierto a través del océano. Así, se trata de una hipótesis no inmediatamente falseable, por lo que Karl Popper permitiría su pervivencia en el sistema como “ciencia”. Además, esto explicaría el carácter extremadamente “extraterrestre” de las visiones que este enteógeno produce.

Hace unos 15.000 años, una glaciación hizo desaparecer las selvas del norte de África y el hombre tuvo que variar su dieta alimenticia para adaptarse a la vida en la sabana. Allí, en las grandes llanuras africanas, siguiendo la pista del ganado, terminó descubriendo la seta (que gusta de crecer precisamente en los excrementos). Los efectos del consumo de hongos psilocíbicos se demostraron evolutivamente superiores en tres ámbitos: en primer lugar, pequeñas dosis amplifican los sentidos y la coordinación, por lo que esto se utilizaría para la caza. En segundo lugar, dosis más altas actúan como un catalizador lingüístico imaginativo-creativo, lo que llevó a la invención del lenguaje, el arte, la música… y al mismo tiempo eliminan las barreras del ego, lo que llevó a un sentimiento de comunidad más elevado; además, el potencial sexual llevaría a la celebración de orgías (cuánto lamento disentir de McKenna en este punto). La estructura de dominación masculina se rompió también en parte porque en una sociedad orgiástica, los hijos no son de nadie, sino “del grupo”, mientras que la monogamia está pensada para que el padre identifique lo que es suyo: mi hijo, mi mujer, mis armas, mis herramientas de trabajo...

Esta es precisamente la explicación más plausible del monolito de “2001, una Odisea del espacio” como catalizador de inteligencia y lenguaje: el monolito es “el hongo”, redescubierto por nosotros en la era de HAL y los astronautas.

McKenna postulaba la posible existencia de una sociedad orgiástica, impregnada de los valores de comunidad, creatividad, altruismo y no violencia viviendo en armonía con la naturaleza y rindiendo culto a la “Diosa” fuera de las estructuras del tiempo, antes de la historia, antes de la esclavitud, antes de la propiedad, los ejércitos permanentes, la dominación… antes de Eurovisión y de los informativos de Telemadrid. Este lugar era el Edén. Las mitologías religiosas nos hablan siempre de este lugar, que podría haber sido en realidad un “estado de conciencia”.

Hace unos 12,000 años, sin embargo, los cambios climáticos de la época hicieron que se secara la sabana, eliminándose así los hongos de la dieta humana, dando como resultado un conjunto de cambios en nuestra especie que nos devolvieron a las brutales estructuras sociales pre-hongo, las cuales habían sido modificadas y/o reprimidas con el uso de la psilocibina, solo que ahora volvíamos con el lenguaje y otros conocimientos en la construcción de herramientas, adquiridos de esta. De modo que el hombre cayó directamente del Edén a la guerra de Irak, Salsa Rosa y el Reggaeton, los tres enemigos del ser humano según McKenna: Hegemonía, Monogamia y Monotonía.

La consecuencia, el culto al Ego, nos la explica mejor el propio McKenna en una conferencia en el Camden Center:

“Todos los primates tienen las llamadas "jerarquías de domino masculino". Esto significa que, el mono de colmillos más largos, el más hijo de puta de la tribu, es el que toma control de los recursos del grupo, las hembras, los machos más débiles, y es quien dirige el show, y, esto, es de hecho lo que sucede hoy en día. (…). Realmente creo que la razón por la que poseemos el lenguaje, y nociones como comunidad, altruísmo, lealtad, hermandad y esperanza —nociones que reconocemos como humanas y que nos ennoblecen— es porque durante un período de aproximadamente unos cien años, nos automedicamos con estas plantas y suprimimos la venenosa presencia de ese tumor calcáreo llamado Ego. El ego es la estructura psicológica que nos lleva de cabeza al infierno. Los problemas que acosan al mundo moderno y que continúan sin resolverse pueden achacarse al ego, a nuestra incapacidad de conectar emocionalmente con las consecuencias de lo que nos hacemos a nosotros mismos, los unos a los otros, al mundo. Nuestros periódicos se llenan de datos sobre los agujeros de ozono, de vida plactónica en peligro de extinción, de vertidos tóxicos acumulándose, etcétera —en verdad, ya os sabéis toda la retahíla. Pero, pienso, la raíz del problema está en el ego. Y creo que tenemos este problema porque hemos caído en un estilo histórico que suprime, niega e ignora el poderoso potencial de las plantas psicodélicas para transformar personalidades, borrar límites, y fundir a la gente en un único organismo pensante. De esto es de lo que trataba el tribalismo nómada del pasado”.

Lo que nos lleva al mundo en el que actualmente vivimos, un mundo en el que la dominación masculina sobre la madre tierra ha llegado a niveles tan extremos que nos hallamos al borde de una catástrofe planetaria. McKenna dice que “la presente crisis mundial es mucho más profunda que cualquier otra crisis previa; de ahí que nuestras soluciones deban ser igualmente drásticas (…) Necesitamos un cambio perceptual a la hora de encontrar nuestro camino en este mundo. Cuando el mundo medieval cambió su punto de vista, la secularizada sociedad Europea buscó su salvación en la revitalización de las aproximaciones de la Grecia Clásica y Romana a las leyes, la filosofía, la estética, la planificación ciudadana y la agricultura. Nuestro dilema nos transportará bastante más atrás en el tiempo en búsqueda de nuevos modelos y respuestas: nos llevará 15.000 años atrás, a la sabana africana regida por el culto al hongo”.

El proceso empieza por dejar que la naturaleza se legitime a sí misma. Todas las plantas debieran ser declaradas legales, y por ende, todos los animales. La noción de plantas y animales ilegales es detestable y ridícula.

Continuando en sus palabras, “la solución al malestar moderno, incluyendo las dependencias químicas y las psicosis y neurosis reprimidas, es la exposición directa a las auténticas dimensiones de riesgo que representa la experiencia directa con plantas psicodélicas. La posición pro-psicodélica es claramente anti-droga. Las drogodependencias son el resultado de un comportamiento obsesivo habitualmente no examinado; estas son, precisamente, las tendencias que mitigan las plantas psicodélicas. Las plantas alucinógenas disuelven hábitos y apuntan hacia un punto de vista más amplio, menos egocéntrico y más cimentado que el individual. Lo que yo llamo el Revival Arcáico es el proceso de volver a despertar la conciencia y la actitud tradicional hacia la naturaleza, incluyendo las plantas y nuestras relaciones hacia ellas. El Revival Arcáico habla de la eventual ruptura del patrón de dominación masculina jerárquicamente basada en la organización animal. Cuanto más cercano se halle el grupo humano a la gnosis del mundo vegetal —la colectividad Gaiana de la vida orgánica—, más cerca se verán del arquetipo de la Diosa y de ahí a un estilo de organización social basada en el compañerismo”.

Sin entrar en más detalles de su propuesta, que está técnicamente muy desarrollada y que en algunos aspectos se está empezando a seguir (desarrollo de la energía fotovoltaica y de la energía procedente del hidrógeno, entre otras cosas), cabe indicar la necesidad de modificar el modelo económico capitalista, que presupone recursos ilimitados para el crecimiento, por otro más realista, cuestión que trataremos en otro post. McKenna resalta que “nuestra elección en cuanto a cultura planetaria es simplemente una: hazte verde o muere”.

McKenna concibe la experiencia psicodélica como salir al océano a pescar ideas en una barquita. Una vez sumergido en ese mundo de creatividad inimaginable, uno debe recordar que representa a la especie humana, y que lo mejor que puede hacer es traer ideas que ayuden a salvarlo, porque “nuestro mundo está muriendo debido a la falta de buenas ideas”.

McKenna trajo su propia “idea psicodélica” de ese mundo: la idea de que el tiempo no es siempre igual (una de las asunciones arbitrarias del viejo paradigma). Así, basándose en el I Ching y en un fractal que elaboró junto a su hermano en los años 70, llegó a la conclusión de que el tiempo fluctúa conforme a un factor: la “novedad”. La novedad es lo que distingue unos tiempos de otros, porque tras el pretendido Big Bang solo había una masa uniforme de electrones, lo más simple que se pueda imaginar, y a partir de allí la naturaleza comenzó a actuar como lo que es: una máquina de conservación de hábitos y generación de novedad; así que el tiempo no es solo “tiempo”, sino que tiene una “cualidad”: las olas de innovación creativa o conservación de hábitos, que por alguna razón van sucediéndose cada vez más rápido como una espiral conforme avanza hacia su centro. Esa es la razón de que actualmente los tiempos vayan tan rápido, cosa que todos percibimos, porque cada vez hay más novedad.

Conforme a su sistema, llegamos a un punto 0 a finales de 2012, y el propio McKenna se extrañó bastante al comprobar, cuando las traducciones estuvieron disponibles unos años más tarde, que esa es precisamente la fecha en la que termina el calendario maya. McKenna dice que en 2012 parece haber un objeto trascendental que actúa como un atractor caótico sobre la historia, de forma que vamos bamboleándonos hacia él a través de su sombra, a la que es posible acceder a través de enteógenos. Él postula que ese año es el fin de la historia, lo que no equivale a decir el “fin del mundo”, y que lo que se producirá es un cambio profundo en nuestra conciencia, un “nacimiento”. En sus palabras, aquí descontextualizadas:

“Creo que, como especie, estamos experimentando la sensación de estar en la parte más estrecha del canal del parto. Los infinitos océanos amnióticos de paz y tranquilidad, en los cuales podíamos violar, sabotear, quemar o explorar el contenido de nuestro corazón porque la tierra se nos antojaba infinita y extensa, se han ido para siempre. Ahora, tenemos el mismo sentimiento del feto que empieza a descender por el canal de nacimiento —no podemos respirar, no hay oxígeno, ni alimento... las paredes nos oprimen”.

En mi opinión, toda esta teoría del objeto trascendental, aunque coincidan el I Ching, el fractal, el calendario maya, los ciclos planetarios y las conversaciones de McKenna con el espíritu del hongo, es en realidad una metáfora ideada para explicar una realidad. Al igual que posiblemente toda la obra de Castaneda es igualmente una metáfora para explicar la necesidad y posibilidad de la liberación de la percepción y del ego, McKenna habría elaborado su propio “mito” para ilustrar el sentimiento que muchos compartimos de que “esto se acaba”, y para tratar de darle un sentido positivo, de “nacimiento”. De todas formas, creo que existe esa inexorable tendencia a elaborar mitos en cuanto te alejas un poco de la costa de la percepción “normal” del mundo bajo la acción de algún enteógeno y te hallas solo en medio de un océano de energía emocional inestable inacabable y eterno.

Y es que todo aquello es cierto. Y a partir de aquí le dejo la palabra a McKenna, que os acompañará durante un rato más con extractos de conferencias transcritas:

“La búsqueda intelectual y la búsqueda espiritual, convergen cuando se concede un valor real a lo sentido, tanto en la experiencia diaria como en la psicodélica, y se admite que ésto es la materia primaria de lo que está construida la realidad”.

“Éstas son las noticias más importantes. Si mañana aterrizaran platillos volantes en los jardines del palacio de Buckingham, esto seguiría siendo menos interesante que tu próximo viaje de DMT, porque el viaje de DMT te sucede a ti. Las otras noticias son las que transmiten la prensa, los medios de comunicación. Y es así como la mayoría de nosotros pensamos que nos llegaran las noticias de los cambios. Y no creo que sea así. Esas noticias no vendrán de la tele. Entrarán por la punta de tus pies, subirán por tus ingles, hacia tu corazón y directamente hacia tu cerebro. De ahí es de donde viene el verdadero desarrollo, y hasta que empecemos a decondicionarnos de las imágenes emitidas por la cultura dominante, seremos siempre sus criaturas, mantenidas en un estado de engaño infantil”.

“Estamos condicionados a someternos a poderosas figuras masculinas, a valorar más el mundo exterior que el interior, a perseguir el dinero, todas estas cosas, ya sabéis. Si yo no hubiera tomado psicodélicos, pensaría que la cultura es la verdad. Y no lo es. La cultura son los desechos de otra gente, los detritus de miles de años de errores; eso es lo que pienso que es la cultura”.

“Los mejores, los más brillantes, desertaron de la estructura del poder porque ésta era esencialmente un mercante de plutonio, paranoia, muerte masiva y propaganda. Sí, los valores de Occidente son insoportables. Los valores de la civilización occidental sostienen el planeta en la forma que un loco sostiene una escopeta en un templo. Por ejemplo, coge algo como el mercado libre —así llamado de forma políticamente correcta. El mercado libre significa el derecho a manufacturar y comercializar cacharros en cualquier lugar del mundo, quiero decir, que nadie podrá decir que no. No queremos el mercado libre; lo que queremos es que el comercio sea lo más difícil posible, y cuanto más tecnológicamente sofisticado sea un cacharro, debemos hacer más dificultosa su distribución, porque lo que debemos hacer —y no soy un ludita, ni un tecnófobo, sino un anti-materialista— es desmaterializar los accesorios de la cultura. Soy capaz de imaginar un mundo en donde la humanidad vive idílicamente en un naturalismo pastoral, desnudos, con cuerpos perfeccionados sin edad; una forma de vida semejante a los aborígenes del paleolítico alto; pero cuando te transportas a los cuerpos de estos seres, y estos cierran sus ojos, lo que ven son menús generados por un objeto que está en el interior de sus párpados, no más grande que una lente de contacto, y este objeto es de hecho una puerta de acceso hacia una cultura virtual, global, que es electrónicamente instantánea, multinivelada, multisensorial, tranformativa, ya sabes, una completa base de datos que puedes consultar con un solo golpe de vista. Esta es una meta tecnológica razonable. Si nos hubiésemos preocupado por ella tanto como nos preocupamos por las bombas atómicas o las enfermedades epidémicas, ya la tendríamos. Hemos ejecutado los sueños equivocados, los de paranoia, destrucción, los psicóticos y los de dominación, y lo que necesitamos son sueños que celebren la consciencia, la diferencia, la variedad; las filosofías y los puntos de vista de los últimos mil años te dejan con un potaje de ideas sin sentido, sin una explicación. Estamos completamente alienados, tan alienados de nosotros mismos que, cuando encontramos nuestras almas en el hiperespacio las confundimos con OVNIS. Esta es una alienación seria, amigos; pienso que debemos volver al reino interior, y hacer de él nuestro hogar”.

“Deberíamos vivir la vida bajo el dominio del gran "quién sabe", porque los cuentos que nos han contado son cuentos de hadas. La ciencia es un cuento de hadas, la economía es un cuento de hadas, la teoría política es un cuento de hadas, ya que nadie tiene ni idea de hacia donde se dirigen. No estamos al mando de la situación ni mucho menos. Esto, en cierta forma, es alentador, porque significa, en palabras del adusto filósofo Ripo Yang, que “preocuparse es ridículo”.

“La gente suele quejarse de que ya no queda aventura en el mundo, que carece de desafíos. Y yo os digo que “cinco gramos en la silenciosa oscuridad de vuestra casa un domingo por la tarde, y sentiréis cómo Magallanes debería tomarse un descanso”.

“La vida representa una enorme e improbable oportunidad que debe ser usada para algo, y este algo es ir a los límites y explorar”.

De todas formas McKenna no debe ser leído sino escuchado. La experiencia merece mucho la pena, es un orador absolutamente excepcional y adictivo. Se pueden encontrar horas y horas en el eMule. Por ejemplo, los dos siguientes audiolibros conferenciados:

- Original Tree of Knowledge.

- History Ends in green.

Pero también tiene libros que recomiendo aunque no he leído:

- The Invisible Landscape.

- Food of the Gods: A Radical History of Plants, Drugs, and Human Evolution.

martes, 13 de junio de 2006

Psicodelia

La palabra "psicodelia" es un neologismo inventado por el científico Humphrey Osmond y está basada en dos raices griegas: psyché quiere decir "alma", y délomai quiere decir "manifestar". Así pues, se trata de la experiencia de manifestaciones del alma, o manifestaciones del espíritu.
No es incoherente remitirse al griego para dar nombre a la experiencia, puesto que como señalan Carl A. P. Ruck (historiador clásico), Gordon Wasson (etnomicólogo descubridor de las prácticas con hongos en la sierra Mazateca) y Albert Hoffman (químico sintetizador del LSD), los llamados "misterios de Eleusis" podrían haberse tratado de experiencias psicodélicas inducidas por el hongo claviceps purpurea. Hoy en día está bastante aceptado el uso de la poción griega "Kykeon" edulcorada con psicodélicos, no solo en el templo de Eleusis, sino durante los primeros 300 años de tradición cristiana hasta que la poción fue sustituida por el placebo del vino y la hostia. La que sí está clara es la práctica milenaria en México con el cactus peyote y con las setas del género psilocibe, y en la Amazonía con la Ayahuasca, además de en Siberia con Amanita Muscaria, misma seta que probablemente sirvió de inspiración a Lewis Carroll para escribir "Alicia en el país de las maravillas", el origen perdido de las tradiciones nórdicas sobre enanitos y hadas, nuestro pasado como europeos...
De momento analizaremos brevemente y de modo meramente divulgaotorio las plantas más importantes y posteriormente se intentará describir de algún modo sus efectos. Dada su increible variedad, se tratará de estudiar únicamente las más comunes para despues converger sobre unos caracteres comunes a los efectos de las mismas:
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Sustancias:
- Setas del género psilocibe: el responsable químico principal de los efectos que estas setas desencadenan es una molécula llamada psilocibina (que es una triptamina). Dicho compuesto es transformado por nuestro organismo automáticamente en psilocina, que actúa como un neurotransmisor cerebral, como la serotonina o la dopamina. El mero hecho de que en el reino fungi crezca una seta que contiene un neurotransmisor humano resulta ya especialmente extraño. Dichas setas crecen en una gran parte de la superficie del planeta (en España crece la psilocibe semilanceata, como las de la derecha), aunque las variedades son distintas, y sus efectos difieren asimismo en sutiles matices. La variedad de mayor uso tradicional y actual es la psilocibe cubensis mexicana. Actualmente su comercio está prohibido.
- LSD: se trata de un acrónimo de "dietilamida de ácido lisérgico" (en alemán). Fue sintetizada por el químico Albert Hoffmann a partir del ergot u "cornezuelo del centeno", que es un hongo. Se trata de una triptamina, al igual que la psilocibina, así que su caracter es parecido, aunque mucho más fuerte y de mayor duración que ésta. Su uso se puso de moda en los años 60 entre la generación hippie y fue prohibido por la Administración americana como modo de acabar con esta generación. La lucha contra la psicodelia se ha centrado frecuentemente en la lucha contra el LSD porque es una sustancia muy fácil y barata de fabricar, y se puede distribuir masivamente, dado lo minúsculo de su dosis.
- Cactus que contienen mescalina: sólo hay dos: el peyote (lophophora williamsii), y el san pedro (trichocereus pachanoi). El compuesto químico es la mescalina, que es un compuesto distinto de las triptaminas presentes en las setas. Su consumo también estuvo de moda durante los años 60, y por la misma razón fue prohibido. Actualmente tan sólo se permite en EE.UU a la llamada "Native American Church", formada por personas con al menos un 25% de sangre india, que utilizan peyote en sus ceremonias. Además de prohibido, el peyote se encuentra en peligro de extinción.
- Plantas que contienen DMT: las plantas con contenido de DMT son una multitud (Mimosa Hostilis, Psychotria Viridis, Diplopterys cabrerena...) . En realidad incluso el ser humano lo contiene y fabrica, y esta es una de las razones de la eficacia de la meditación, ya que al parecer cuando el cerebro pasa a emitir ondas alfa, incrementa la producción de DMT natural, lo que facilita alcanzar estados alterados de conciencia. Para su consumo oral es necesario ingerir antes o mientras tanto un inhibidor de la MAO, porque de otra forma el DMT es destruido por unas enzimas de nuestro estómago. La mezcla de plantas necesaria para que funcione se llama Ayahuasca o yajé. El DMT también es consumible fumando su extracto, y esta es, conforme a McKenna, la sustancia que produce una experiencia más alejada de la realidad consensual de todas las anteriormente citadas, además de una de las más cortas.
- Además de todas las anteriores, hay muchas otras como la poderosísima Salvia divinorum (que por algún tipo de despiste del legislador siguió siendo legal hasta 2003), la Amanita Muscaria (de menor uso por la facilidad con que se confunde con especies mortales de amanitas y lo divergente de sus efectos), la Argyrea Nervosa y la Ipomea Violacea (que contienen LSA y fueron un sustituto para los hippies tras la prohibición del LSD) y un sinfín más, menos conocidas.
La prohibición desde los años 60 de casi todas estas plantas provino de EE.UU y de la DEA ("Drug Enforcement Act"). Era en dicho país donde la cultura underground aspiraba a amenazar el sistema con más posibilidades de éxito, y el conocimiento que estas sustancias proporcionaban resultaba subversivo y peligroso, especialmente porque reducía los ánimos belicistas de un país que estaba en plena guerra de Vietnam. De todas formas, la oposición masiva a dicha guerra por la generación hippie fue tan solo la punta del iceberg del enfrentamiento ideológico de aquella época. El gobierno atacó con todos sus medios a los díscolos que pretendían amor, individualidad, creatividad, libertad, desarrollo libre de la mente y del espíritu (y también a sus "locos seguidores"). Y entre estos métodos, figuraba la destrucción de sus elementos culturales, rituales e iniciáticos, del mismo modo que los romanos vencieron en su día a los celtas asesinando a la totalidad de sus druidas, pozos de su sabiduría, cultura, nexos de unión..., y del mismo modo que hoy aquellos a los que se llama "radicales", o "violentos", destruyen McDonalds y bancos, símbolos culturales e iniciáticos de la cultura occidental (téngase en cuenta que muchos niños recuerdan sus primeros cumpleaños en McDonalds con el ser de la derecha, más horrible que el de Stephen King. Imagínenlo como su primer recuerdo y comprenderán a los radicales). Algunos movimientos de la época, como el "Black Panthers Party", fueron incluso exterminados "físicamente".
En el caso de las plantas psicodélicas, no ha sido posible alegar ninguna razón lógica para su prohibición, puesto que ni son adictivas, ni pueden causar la muerte, ni propician comportamientos violentos sino más bien todo lo contrario. Tim Leary ya llamaba la atención sobre el hecho de que "el LSD es una sustancia que produce comportamientos psicóticos en las personas que no lo toman". El único motivo alegado por los prohibicionistas es que pueden causar la locura. Efectivamente, pueden desencadenar la locura si se entiende por locura un comportamiento distinto del cultural dominante, o con ínfimas posibilidades desencadenar una tendencia psicótica preexistente en el individuo. Pero hay infinitos ejemplos de causas que tambien pueden desencadenar transtornos y que no se persiguen tanto: explotación laboral, despidos, divorcios o matrimonios, discriminación en la escuela, ver demasiada televisión, hacerse friki de algo...
En todo caso, lo que más locura causaba en los 60, más destrucción de la psique, más suicidios, más asesinatos, era precisamente... ¡la guerra de Vietnam! Se puede plantear por tanto una interesante dicotomía: si la guerra propicia comportamientos violentos, muerte, destrucción y locura, y las plantas psicodélicas propician locura y al mismo tiempo un terrible deseo de paz y amor, ¿cuál de las dos prohibimos? La solución por la que se optó fue clara: prohibimos las drogas, puesto que la guerra es buena porque aumenta la demanda de armas, petróleo y fármacos y así levanta al país y de paso hace ricas a las mismas corporaciones que financiaron las dos campañas electorales de Mr. Bush. Tales corporaciones son Dios en la tierra, puesto que dan a cada cual lo que más le falta: al soldado en guerra le dan armas para herir, al herido le dan fármacos para curarse y a los dos petróleo para que corran por la selva o el desierto huyendo o persiguiéndose según les toque. En cambio, si se quedaran en casa abrazándose en medio de un viaje con mescalina ni consumirían petróleo, ni fármacos "legales" ni armas. Por tanto el sistema de crecimiento a toda costa exige que se mantenga a la gente en movimiento, enferma y de ser posible peleando.
Y hasta aquí la parte materialista de mi exposición.
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La experiencia psicodélica se acerca en la práctica a aquello que en la teoría se ha comenzado a esbozar al principio de este blog. De hecho se acerca especialmente a las teorías de David Bohm sobre el orden implicado y de Rupert Sheldrake sobre los campos morfogenéticos y a otras teorías físicas modernas, como señaló Alan Watts. También se acerca a la filosofía tradicional hinduista y budista, así como a la mesoamericana, que trataremos próximamente. De ahí que la psicodelia se trate en bloque con todo lo demás, porque es el mismo tipo de trascendentalismo.
Además de visiones similares a lo que le sucede en la piel al de la izquierda, quizás el fundamento más evidente es una visión unificada de "mente" y "materia", además una no distinción esencial en un todo unificado. En lógica consecuencia, como todos somos partes de un todo, no tiene sentido atacar a otra persona, a una mosca, o a un trozo de metal tirado en el suelo, y los pensamientos que se vierten a la totalidad no son algo abstracto invisible e inexistente, sino muy real. Experiencias sinestésicas demuestran por ejemplo que los sonidos se pueden ver (la música crea ambientes visuales); el tiempo por su parte deja de existir en el sentido en que solemos entenderlo, y la sensación es de encontrarse en un único momento constante, como se ha teorizado en el campo de la ciencia y de la filosofía zen, se trata de una iluminación mística en la que el viajero descubre que la existencia es en el ahora. Por otra parte, la visión y conciencia de uno mismo se disuelve hasta establecerse una clara separación entre el "yo" y "ese que yo me he inventado", o incluso hasta la propia pérdida del yo. Toda la elaboración psicológica sobre el ego y sus máscaras es así perceptible "en primera línea de fuego" (naturalmente a altas dosis, lo demás son chorradas).
Estos estados alterados de conciencia o, mejor, como decía Castaneda: "estados de conciencia no ordinaria", distan mucho de ser simples alucinaciones subjetivas. El nuevo "lugar" en el que se está no es muy diferente para los participantes, siempre que se hallen en un mismo estadio perceptual. Si un color nuevo aparece en el ambiente, es habitual que todos lo perciban, al menos con ciertas sustancias. La realidad a la que se accede es "objetiva" en el sentido de que existe independientemente del hecho de que se haya ingerido o no una de las sustancias anteriormente mencionadas; por lo menos tan objetiva como la "consensual" (si es que la consensual lo es). Lo que ha cambiado es el funcionamiento del propio cerebro: la percepción.
Aldous Huxley (El autor de "Un mundo felíz") se remitía al romántico Blake cuando escribió "las Puertas de la Percepción" en 1954 sobre sus experiencias con Mescalina. William Blake había escrito un siglo atrás: "Si las puertas de la percepción fueran abiertas el hombre percibiría todas las cosas tal como son". En honor a este libro, a este poema y a lo que quiere decir, surgió el grupo de rock psicodélico "The Doors". Ver las cosas tal como son no es otra cosa que el "conocimiento silencioso" de Carlos Castaneda y la "libertad total" de Krishnamurti, de los que se hablará posteriormente, conocimiento y libertad accesibles en todo caso sin necesidad del uso de estas plantas, que en realidad solo actúan como catalizadores perceptivos del "más allá".
















¡Mírame!, te estoy abriendo las puertas de la percepción. You are lost, little girl...
Uno de los puntales del nuevo paradigma era la caida del representacionismo materialista, es decir: el fin de la idea de que la realidad es lo que vemos. La percepción se ha demostrado completamente subjetiva. La elaboramos de niños, cuando nuestro cerebro filtra demasiados datos y ha de seleccionar aquéllos con los que se queda para sobrevivir. Nos es enseñada por los padres, por los amigos, por las paredes y los cuchillos afilados. Un niño no percibe el mundo como nosotros; por eso no se tienen recuerdos anteriores a una cierta edad: porque la percepción cambió en su momento. Una posibilidad es que la experiencia psicodélica devuelve por lo menos retazos de dicha percepción. Veíamos por ejemplo que el psicólogo Piaget afirmaba que los niños no tienen conciencia de un tiempo lineal hasta que lo aprenden. Esa conciencia desaparece de nuevo en el estado alterado de conciencia. Por lo tanto: ¿es realmente un estado "alterado", o más bien lo "alterado" es nuestra percepción habitual de las cosas?. La sensación habitual de toda persona que accede a dicho estado es la de haber despertado por primera vez de un largo sueño, de ver las cosas como son y de ser realmente él, fuera de las capas del ego.
Aislando la experiencia de desestructuración del ego que puede llevar a que la persona no recuerde quién es, "qué" es o incluso si "es" o "no es", resulta interesante resaltar aquí (se hará más tarde también), que la parte "visual" de la experiencia psicodélica muestra inmediatamente motivos de una creatividad y perfección abrumadora. Círculos, triángulos, fractales, caras, simetría, ojos, fibras luminosas, sombras, máquinaria desconocida, entidades... Tal fuente de creatividad puede hacerse corresponder perfectamente con el "orden implicado" de David Bohm, o mejor: la fuente creativa de todo cuanto conocemos. Lo que uno ve, como dice McKenna, no ha sido visto jamás por ningún hombre, ni tampoco volverá jamás a ser visto. Es este el sentimiento de trascendentalidad que producen. Resulta imposible creer que todo aquello es imaginado, puesto que la mente va más lenta que el viaje en sí, va a rastras de lo que sucede, que no son sino centenares de obras de arte efímeras e irrepetibles sucediéndose visual, auditiva o sentimentalmente a cada segundo. El hecho de que aquello exista flotando por ahí lleva a dudar de nuestra verdadera capacidad creativa al dibujar cosas parecidas, como ésta de Salayuth, bastante representativa de una visión de psilocibina:
Las visiones no están influenciadas por ningún tipo de vivencia o imaginación personal, puesto que los motivos son comunes a cualquiera (especialmente en el caso de la Ayahuasca, donde si un dragón sale de la hoguera, se acojonan todos al mismo tiempo, al parecer). Pero también debido al testimonio arquitectónico mesoamericano, evidentemente influenciado por las visiones de mescalina y, especialmente, de setas psilocibe, como han puesto de relieve Hoffmann o Wasson, por ejemplo. Toda la creatividad de la arquitectura americana procedió en su día de un estado no ordinario de conciencia acrecentada. La idea es que hace miles de años las personas eran capaces de presenciar un espectáculo de luz y sonido infinitamente más complejo que la actual Las Vegas o los anuncios de Movierecord...
... Y la conclusión, que nos introduce prematuramente en el siguiente post, es que "algo más sabrían".
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De esta fuente eterna de creatividad ha surgido siempre música, pintura, poesía, teatro, cine, ideología, sociedad, costumbres, tecnología (sin estas sustancias, el windows media player no sería lo mismo)... toda una nueva cultura, un movimiento vanguardista del que todavía vivimos y que considera el materialismo capitalista como algo inferior que obstaculiza el crecimiento personal, algo a superar, pasado ya. Los ideólogos de los 60 fueron exterminados ya por el Gobierno estadounidense, pero dejaron una impronta: pusieron un pie en el nuevo mundo; sólo queda arrastrar el cuerpo hasta allí (Naturalmente no me refiero a las masas de hippies que solo deseaban sexo fácil. Reducir el movimiento contracultural de los 60 a eso es como pretender que todo aquel que mire un escaparate por la calle sea un ideólogo del sistema capitalista y sostenga con sus argumentos el actual paradigma racionalista-mecanicista).
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Si se quiere más, acúdase a los siguientes libros, aunque volveremos sobre el tema:
- Antonio Escohotado. Historia General de las drogas.
- Wasson, Hoffmann, Ruck. El camino a Eleusis.
- Aldous Huxley. Las puertas de la percepción.
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Lo ideal es utilizar el mayor compendio on-line sobre alteradores de conciencia (www.erowid.org) y a continuación adquirirlos (www.shayanashop.com), mientras todavía se pueda.