viernes, 9 de febrero de 2007

Otro posible fin del mundo: la crisis ecológica

Metrópolis inundadas, regiones enteras tragadas por el desierto, descomunales huracanes veraniegos, olas de calor que matan decenas de miles de personas cada año, incendios encadenados por todo el planeta, deforestación acelerándose, polos derritiéndose, centrales nucleares y químicas reventando, petróleo ardiendo por doquier, el viento arrancando la tierra fértil a razón de 24.000 millones de toneladas anuales y depositándola en el fondo del mar, matarile-rile-rón… como si fuera comida para peces, y sobre todo… sobre todo… campos de golf que se quedan marrones por la falta de agua. ¡Maldita sea, todo menos eso!

Lo anterior no es nuestro futuro, es nuestro verano. El próximo va camino de empeorar, y no lo digo yo, sino Punxsutawney Phil, la marmota que les predice el tiempo a los yanquis y que este año ha anunciado una primavera anticipada.

Y ante todo ello, como precisamente diría cualquier protagonista de cualquier película estadounidense de acción elegida al azar entre todas las existentes: “¡Podemos quedarnos aquí cruzados de brazos o mover el culo y arreglar el problema de una vez por todas!”

El cambio climático, posiblemente el principal de los problemas (y aunque no lo sea, desde luego el único del que ahora voy a hablar), parece tener su causa en la proliferación de las emisiones industriales, principalmente por la quema de combustibles fósiles como ese que se llama… a ver… ¡ah, sí, Petróleo!

Aunque sobre ello hay discusión.

Por poner un ejemplo, las empresas dedicadas a la manipulación de dicho elemento, como EXXONMOBIL, reconocen que el planeta se calienta y que eso al final podría ser malo, pero que definitivamente todavía no está tan claro que sea culpa suya, así que mientras tanto recomiendan maximizar el uso de mecanismos de mercado, lo que significa que el contribuyente les pague para que reduzcan emisiones (técnicas impositivas) o que a ellos se les permita pagar para poder seguir contaminando (Protocolo de Kyoto, o sea, “te pago para que me dejes destruir el mundo de donde saco el dinero con el que te pago”) y asegurar un coste predecible de reducir el CO2, lo que significa que ellos pueden generar incertidumbre sobre el clima, pero que el Estado no puede generarles incertidumbre a ellos en ningún caso.

Mientras, por el otro lado, Greenpeace anuncia que EXXONMOBIL lleva tiempo ya financiando a los que niegan el cambio climático, pagando a institutos, portavoces y tratando de corromper científicos de todo el mundo para que afirmen que el cambio climático es una manía más del planeta o que no existe en absoluto. 

Pero es posible que gran parte se lo estén inventando. Al fin y al cabo, Las petroleras no necesitan incumplir la ley para que el pueblo comprenda que tiene que consumir todo el petróleo que pueda, porque el pueblo ya lo comprende perfectamente y sigue religiosamente los consejos de consumo que la televisión nos inspira, amén.

Pero de ser cierta la acusación, de todas formas EXXONMOBIL lo tendría cada vez más dífícil, con Tony Blair asegurando que o se reducen las emisiones en 10-15 años o esto se acaba, Georges Bush reconociendo que el cambio climático es una realidad, la ONU informando de que la industria es responsable y Al Gore sentenciando a muerte al planeta por culpa del materialismo en ese documental que corre por ahí sobre su persona.

A la izquierda tenemos a Al Gore controlando el planeta desde su nave interestelar. Y es que todos los que vemos los Simpson sabemos desde hace tiempo quien es realmente Al Gore (a la derecha).

No nos engañemos, las leyes del karma son muy claras: “si todo esto nos está ocurriendo ahora, algo habremos hecho”. James Lovelock, fundador de la Ecología y de la teoría de Gaia y a la par científico de la SHELL y la NASA y fuerte detractor del ecologismo sindical, augura la planeada venganza de Gaia sobre su peor enfermedad, nosotros, diciendo que “antes de que este siglo termine, miles de millones de personas morirán, y los pocos grupos que sobrevivan lo harán en el ártico, donde el clima seguirá siendo tolerable”. Y su opinión sobre nuestro futuro desde luego no es la única.

¿Y qué hacer?

Lovelock propone inversiones masivas en energía nuclear como única forma de minimizar el desastre. En ello no coincide con todos. Por ejemplo, Stuart Parkinson y la Sociedad británica de Científicos para la responsabilidad Global (SGR), opinan que las emisiones de carbono a la atmósfera provenientes del enriquecimiento del uranio y de otros procesos necesarios previos al funcionamiento de una central nuclear igualan a las de la quema de combustibles fósiles. Otro problema es el riesgo de que las centrales revienten. Antes de Chernobyl, el informe Ramussen de 1974 fijaba la probabilidad de un accidente nuclear grave en 1 en 1.000.000 y muy grave en 1 en 10.000.000.000. Después de Chernobyl y un montoncito de catástrofes más (Windscale, Idaho Falls, Three Mile Island, Harrisburg, Browns Ferry Alabama, Tsuruga, Bugey...), el riesgo que actualmente reconoce la Agencia Internacional de la Energía Atómica y con el que coincide la industria nuclear es un millón de veces mayor que en el informe Ramussen: la probabilidad de accidentes importantes es de uno cada mil años/reactor. Así que teniendo en cuenta los reactores que serían necesarios para abastecer con energía nuclear el planeta, esto significa que habría un accidente grave cada dos años y medio y un Chernobyl cada algo más de tiempo, y como ese Chernobyl sucediese además en el ártico, estábamos apañados… Dado que la radiación tarda mucho en desaparecer, con esas estadísticas en un tiempo la lucha humana pasaría a consistir en movimientos masivos de refugiados radiactivos buscando lugares más saludables. Y el caso es que esta es la alternativa por la que se está empezando a apostar.

Y al parecer las cosas no funcionan con casi ninguna tecnología verde: casi todas son contaminantes en sus procesos previos de construcción, no son rentables sin subvención, pierden capacidad, no son funcionales por sí solas o son algo absurdas, como la obtención de energía de la biomasa, que consiste fundamentalmente en quemar plantas.

El hidrógeno también se postula como una buena apuesta, dado que no contamina, lo hay en abundancia (el Universo es básicamente hidrógeno) y además suena futurista. Solo tiene el problema de que requiere para ser preparado y almacenado más energía de la que es capaz de dar, es decir, que de momento no sirve absolutamente para nada. Naturalmente, los cientificistas opinan que Dios proveerá y que en el futuro el hidrógeno dará energía y que además tendremos patinetes sobre colchones de aire como los de “Regreso al Futuro II” y todos los hombres y mujeres serán guapos e inteligentes como los de “Gattaca”. Y es muy loable que lo hagan, porque todo esto es altamente posible y deseable que suceda (nuestros genetistas inspirados por Mengele trabajan en lo último con pasión), pero resulta que el futuro lo estamos creando hoy, y hoy no disponemos de suficiente energía sin riesgos ambientales ni de ninguna forma de obtenerla, y dada la pequeña horquilla de tiempo que la realidad nos deja para adaptarnos o morir, puede que cuando lleguemos el campamento esté destruido, porque de momento lo que estamos haciendo como sociedad es prenderle fuego incesantemente mientras algunos piensan cómo podrían ser felices sin necesidad de incendiarlo todo.

No está el jefe de la tribu para decidir porque ya no hay jefes. Y al parecer la mayor parte de la tribu está todavía demasiado influenciada por el servilismo medieval, social y religioso, hasta el punto de que nadie es capaz de tomar el control sobre sí mismo y aplicar por sí mismo, desde sus dominios corporales, la evidente solución al problema enunciado, a la cual cualquier mente con un mínimo de conciencia y razón podría llegar por sí misma si sintiera un mínimo de responsabilidad: primero enterarse de que se está rociando con gasolina el propio hogar, segundo enterarse de cómo detener esa acción física inconsciente, tercero dejar de llevarla a cabo y cuarto empezar a pensar en cómo podemos ser felices sin necesidad de suicidarnos, pero ya con calma y tiempo.

Así, para empezar se podría dejar de usar el petróleo y todos sus derivados. Sí, sí, lo se: algo nos toca a todos la moral con esto: si el petróleo desapareciese no habría más pastelitos “Pantera Rosa”, habría que reutilizar bolsas de la compra, y definitivamente no podrían satisfacer ciertas perversiones fetichistas, pero esta angustia vital es normal, porque nos hallamos ante un periodo de adicción severa al petróleo y sus derivados.

Es normal... las malas compañías... se nos está repitiendo por activa y por pasiva, constantemente y de todas las formas imaginables, que lo que tenemos que hacer para ser felices es ¡comprar, comprar, comprar todo lo que veamos!, ¡más y mejor!, ¡tira el viejo!, ¡compra el nuevo!, ¡colonias de promoción!, ¡muñecas hinchables!, ¡liposucciones, Corporación Dermoestética le extrae la grasa y Dunkin’ Donuts se la vuelve a colocaaaar!

En estos casos, el médico recomienda una desintoxicación. Pero es que además puede informar al paciente de que su droga es materialmente limitada, porque el petróleo se nos acabará, como les sucede a los Smokers en “Waterworld, y que no se ha descubierto cómo cultivarla sin asignarle un precio prohibitivo. Lo que hay es la heroína de la bolsita y no más, el sistema mineral planetario no genera riqueza tan rápido como nosotros la consumimos. Ahora bien, lo que queda es suficiente para destrozarnos la vida definitivamente. Por eso convendría que nos sometiéramos con tranquilidad y buen humor a un tratamiento de desintoxicación lo suficientemente potente para quitarnos nada menos que el ansia material, y entonces... ¡ya está, libres de la pegajosa nube de químicos que respiramos todos los días, de los envoltorios irrompibles de los CDs, del exceso de peso originado en grasas artificiales, de los accidentes de tráfico y del cáncer, y además con más posibilidades de crecimiento espiritual. ¿Qué les parece mi oferta? ¡Compren, compren esta solución!

¿Todo esto les parece ocioso? A mi también, pero como dice Faemino, "peor es estar por ahí delinquiendo".

Nota: Señoras y señores, no se preocupen, lo anterior era una ficción publicitaria. No hay ningún campo de golf con problemas de riego. Aquí a la derecha, ni más ni menos, pueden ver “El Saladillo”, un oasis en Murcia, una de las regiones más desertizadas de España. Fíjense que el lugar en cuestión cuenta incluso con un lago artificial, algo innecesario incluso a la práctica de tan noble deporte. Algunas veces son taaaan excéntricos...

lunes, 22 de enero de 2007

Número especial, diciembre de 2012

¡Suenan las trompetas del apocalipsis!, sí amigos... Queda ya poco tiempo, exactamente 5 años y 11 meses, así que es un buen momento para pedir un préstamo al banco y largarse al Caribe, o quizás no, porque es precisamente de allí de donde llegaron primero las malas noticias. Nos referimos al fin del mundo, naturalmente, del cual Mel Gibson nos ha brindado un adelanto con su hiperintelectual obra conceptual abstracta Apocalypto (que aprovecho aquí como tirón publicitario al igual que el resto de medios de comunicación, aunque en realidad escriba esto porque dicha película visionada ayer arrancó de mi un arrebato de ira negativa ultraegoica que, siguiendo los consejos de Gurdjieff, he decidido transformar en algo positivo).

¡Mirad que músculoooos!, Mirad, mirad, ¿a que os gusta mi estilo?, ¿que queréis ver más? venga traedme a un zagal de estos azules... ¡Hostia, un eclipse! Mira oye, pues que no tenía ni idea, ¿eh?, ¡que cosa más raraaaa! (este texto está solo en la versión extendida).

Bien, ¿qué sucede a finales de diciembre de 2012?. Analizaremos la cuestión a través de un tedioso post de los acostumbrados y al final contestaremos la pregunta con el mayor grado posible de certidumbre.

Además de inventar el concepto de "0" 500 años antes que los árabes y tener un sistema numérico binario, y construir miles de enormes ciudades, y todo eso, los mayas tenían un calendario. De esto ya hemos hablado. No uno de estos con fotos de chicas cubiertas de grasa con sombreros de vaquero abrazándose a camiones manchados de restos de donuts, escupitajos y con una virgen pegada al cristal con una ventosa como son al uso hoy en día, no... Tenían un calendario en el sentido de un "sistema de medición del tiempo". Ellos advertían una cualidad en el tiempo: había años buenos y años malos, había ciclos, eras y había mundos, fundamentando esto en las posiciones planetarias y su influencia observada minuciosamente durante miles de años (tan minuciosamente que ese calendario es infinitamente más exacto y desarrollado que el nuestro).

En Occidente, el tiempo también tiene una cualidad, aunque algo más supersticiosa: por ejemplo los viernes 13 son muy malos porque a Jesús lo crucificaron en viernes y los comensales de la última cena eran 13 (o si hacemos caso al Código Da Vinci, fiel reflejo de la realidad histórica, porque el Papa mandó quemar templarios ese día en 1307). Vamos, que todo tiene lógica, ¿no?, es pura ciencia...

Pues bien, los mayas supieron medir (dios sabe cómo) la rotación del sistema solar en la galaxia, que es de unos 26.000 años. Estos forman un ciclo que se divide en 5 partes de unos 5.000 años cada una, a las que identificaron como mañana, mediodía, tarde, atardecer y noche. Actualmente se supone que nos hallamos en la noche y va a comenzar la mañana. La fecha del 21 de diciembre de 2012 indica un cambio, ya no de era, sino de mundo en sí mismo.

La idea, y esto es cierto, es que a la salida del sol el 21 de diciembre de 2012, y por primera vez en unos 26.000 años, el Sol se alza en conjunto a la intersección de la Vía Láctea y el plano de la eclíptica, describiendo en el cielo una gran cruz de estrellas y planetas. Por ahí dicen que esta cruz cósmica es considerada la encarnación del Árbol Sagrado de la Vida, y que eso puede ser precioso, pero imagino que no importa mucho, porque el cielo estará para entonces tan contaminado que no creo que mucha gente pueda verlo.

La tradición New Age, recogida brillantemente en el libro de Bob Frissel "La cuarta dimensión", nos indica (lo voy a contar de modo "mundano"), que lo que va a suceder es la entrada en el sistema de Alción, la estrella en torno a la cual rota el sistema solar, y que la humanidad entera pasará a un nivel de existencia cuatridimensional, o por así decirlo, que entrará en funcionamiento el 4º chakra (corazón), que entraremos en la era de Acuario caraterizada por el amor, el compañerismo y la solidaridad, o que experimentaremos el cuarto mundo, después de los tres primeros, Lemuria, Atlántida y el nuestro, inaugurado por Prometeo al robar a los dioses el fuego, el poder característico del 3º chakra cuyo máximo exponente sería el poderío militar de los Estados Unidos de América, y frente al cual vencerán las energías del Osito de Mimosín (mira que me gano enemigos...).

Bien, y dicho esto, pasemos a examinar si realmente hay algo interesante en esta fecha.

En primer lugar, es cierto que en 2012 va a haber alineaciones planetarias únicas que nosotros, hombres occidentales, jamás hemos presenciado, pero de por sí solo, esto no tiene nada de especial: cada momento de la existencia parece ser único (aunque en realidad tampoco me siento capacitado para afirmar que lo sea).

Este es el tiempo galáctico para los mayas. En nuestra rotación en torno a Alción, hay un día y una noche. Actualmente nos encontramos al final de la noche, que ha durado unos 10.500 años.

Y efectivamente rotamos en torno a Alción. Somos el sistema más alejado de este enorme Sol, núcleo de la constelación de las pléyades, y desde hace un año estamos entrando en su cinturón fotónico, cuya existencia descubrió la ciencia occidental en 1962 (de la mano de Halley, sí el del cometa). Aunque nada indica que la entrada en este campo de fotones vaya a tener ningún efecto, también es cierto que la última vez que pasamos por esa zona fue hace 26.000 años, y en esa época los suizos todavía no habían ahorrado suficiente dinero fruto de las inversiones de magnates nazis como para merecerse acoger el CERN, de hecho no se conocía ni la Historia. así que si ha llegado a nosotros algo de aquello, es a través de la tradición oral, de los mitos. Afirmar que estar dentro del cinturón es como estar fuera no tiene base alguna, pero lo mismo sucede cuando se afirma lo contrario.

Por otro lado tenemos lo que se pretende que sean las "trazas" del cambio que está preparándose. Así, una inmensa cantidad de páginas web hablan de la resonancia Schumann y de cómo se ha disparado desde hace poco de los 7,8 Hz a los 11,5 Hz, o incluso más, llevando esto a una aceleración constante del tiempo (de la que ya nos hablaba McKenna). La resonancia Schumann es la frecuencia a la que vibra la Tierra, aunque posteriormene se descubrió que en realidad es la frecuencia de la ionosfera. Si realmente se ha acelerado o no me es desconocido, puesto que las páginas que lo afirman parecen bastante tendenciosas, pero son tantas que no encuentro otras. Y si la RS se acelera, podría no ser por la entrada en las Pléyades, sino por los efectos del macro-experimento electromagnético que los yanquis están realizando sobre la ionosfera terrestre, el HAARP, que básicamente consiste en bombardear ésta con electrones a ver que pasa, por si acaso resulta que la pueden usar para provocar terremotos como el de Irán o el de Indonesia, o huracanes como el Katrina... (coño, ¡igual están teniendo suerte y todo!, que alegría las nuevas tecnologías... me tenía que haber pedido una para navidades; a ver cuando las comercializan, que es necesario democratizar el disfrute de cosas como las armas atómicas: ¡viva el mercado libre!).

Lo que los americanos no pueden provocar son las tormentas eléctricas del Sol. Al parecer, va a haber actividad solar anómala desde 2008. Se pronostican muchísimas manchas solares (cubrirán un 2,5% de la superficie del Sol) y tormentas potentísimas y el pico se alcanzará exactamente en 2012. Este argumento tiene también sus problemas, porque si bien las tormentas van a ser de espanto, no serán mayores que las de 1958. Ahora bien, la pronosticación de manchas solares es una ciencia compleja y muy incierta: podrían equivocarse por lo bajo. Además, esas tormentas eléctricas en una sociedad dominada por internet y la telefonía móvil no parece que vayan a ser para nada un juego de niños. De hecho no se sabe qué efectos tendrá en el funcionamiento de nuestra moderna sociedad un bombardeo electromagnético de esa magnitud.

Y recordemos también el fractal de la innovación de McKenna y las lecturas del I Ching, así como las revelaciones aportadas por el espíritu del hongo, cosas que si bien no pueden ser tratadas ni científica ni objetivamente, resulta al menos curioso que todas ellas desemboquen a finales de 2012.

Aunque seguro que me he dejado mucho, no tengo ganas de abundar mucho más en el tema y lo dejo a la cuenta y riesgo del lector.

Para terminar, vamos a responder a la pregunta que se planteaba al principio del post: ¿qué sucede a finales de diciembre de 2012?

La respuesta correcta es: "Y yo que se", o como se ponía como resultado en los exámenes de matemáticas de mi instituto cuando no se conocía el resultado: "NPI".

No, NPI no significa esto, pero se me ha ocurrido que quizás la forma de acabar con la publicidad es realizar publicidad por asociaciones absurdas como ésta. El instituto en cuestión está para la preservación de la herencia cultural, que protege entre otros los recursos culturales de los nativos americanos (espero que no se trate de los camioneros de Wisconsin).

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Nota: No recomendamos vender todas las propiedades y largarse al Caribe. Esto es una ficción publicitaria. Si quiere saber qué hacer antes del 21 de diciembre de 2012 pruebe a automedicarse con alguna de las propuestas presentes en este blog por su cuenta o riesgo o sea racional y consulte a su médico o psiquiatra que probablemente le dirá que sea feliz justo antes de arruinarle el bolsillo con una amplia sonrisa...

lunes, 8 de enero de 2007

Terence McKenna y la revolución psicodélica

Una vez, preguntado sobre su propio papel en la historia, McKenna contestó: “Si estoy en lo cierto, soy Newton... si no, estoy loco”.

Terence McKenna es un filósofo trascendentalista y sin duda uno de los mayores promotores de la cultura psicodélica en los años 90. De hecho en una ocasión, el propio Tim Leary le pasó la antorcha reconociendo que él era el verdadero Leary. Lo que Leary hizo con el LSD en los 60 y los 70, McKenna lo replicó con “el hongo”, que no es otro que la Stropharia Cubensis portadora de la psilocibina, la sangre de los dioses (teonanacatl), además de desarrollar una teoría escatológica y un plan eco-psicodélico de escape de nuestro terrible futuro.

Tim Leary decía que el LSD es una sustancia que produce ocasionalmente comportamientos psicóticos en la gente que "no lo ha tomado". Esa misma gente lo persiguió y encarceló por posesión de marihuana que la policía había introducido antes en su coche.

A continuación procederé a resumir brevemente algunas ideas de Terence McKenna, pese al amplio espacio material que abarcan:

“El hongo” llegó a nuestro planeta hace aproximadamente 40 millones de años. No hay rastro fósil anterior a esa fecha. La ciencia ortodoxa dice que esto es debido a la poca resistencia del hongo, sin embargo, existen fósiles de gusanos y otros invertebrados marinos datados cerca de los mil millones de años. McKenna introduce la hipótesis de que viniera del espacio. Por un lado, esto es lo que la propia seta le explicó en el curso de una de sus “dosis heroicas” de 5 gr en completa oscuridad y silencio, pero por otro lado resulta que las esporas de setas son capaces de sobrevivir en el espacio exterior casi eternamente y necesitan poco más que una atmósfera para propagarse (algo con lo que cuentan muchos planetas descubiertos). Se trata de una estrategia biológica que puede tomar millones de años, pero es el mismo principio mediante el cual las plantas migran a un desierto a través del océano. Así, se trata de una hipótesis no inmediatamente falseable, por lo que Karl Popper permitiría su pervivencia en el sistema como “ciencia”. Además, esto explicaría el carácter extremadamente “extraterrestre” de las visiones que este enteógeno produce.

Hace unos 15.000 años, una glaciación hizo desaparecer las selvas del norte de África y el hombre tuvo que variar su dieta alimenticia para adaptarse a la vida en la sabana. Allí, en las grandes llanuras africanas, siguiendo la pista del ganado, terminó descubriendo la seta (que gusta de crecer precisamente en los excrementos). Los efectos del consumo de hongos psilocíbicos se demostraron evolutivamente superiores en tres ámbitos: en primer lugar, pequeñas dosis amplifican los sentidos y la coordinación, por lo que esto se utilizaría para la caza. En segundo lugar, dosis más altas actúan como un catalizador lingüístico imaginativo-creativo, lo que llevó a la invención del lenguaje, el arte, la música… y al mismo tiempo eliminan las barreras del ego, lo que llevó a un sentimiento de comunidad más elevado; además, el potencial sexual llevaría a la celebración de orgías (cuánto lamento disentir de McKenna en este punto). La estructura de dominación masculina se rompió también en parte porque en una sociedad orgiástica, los hijos no son de nadie, sino “del grupo”, mientras que la monogamia está pensada para que el padre identifique lo que es suyo: mi hijo, mi mujer, mis armas, mis herramientas de trabajo...

Esta es precisamente la explicación más plausible del monolito de “2001, una Odisea del espacio” como catalizador de inteligencia y lenguaje: el monolito es “el hongo”, redescubierto por nosotros en la era de HAL y los astronautas.

McKenna postulaba la posible existencia de una sociedad orgiástica, impregnada de los valores de comunidad, creatividad, altruismo y no violencia viviendo en armonía con la naturaleza y rindiendo culto a la “Diosa” fuera de las estructuras del tiempo, antes de la historia, antes de la esclavitud, antes de la propiedad, los ejércitos permanentes, la dominación… antes de Eurovisión y de los informativos de Telemadrid. Este lugar era el Edén. Las mitologías religiosas nos hablan siempre de este lugar, que podría haber sido en realidad un “estado de conciencia”.

Hace unos 12,000 años, sin embargo, los cambios climáticos de la época hicieron que se secara la sabana, eliminándose así los hongos de la dieta humana, dando como resultado un conjunto de cambios en nuestra especie que nos devolvieron a las brutales estructuras sociales pre-hongo, las cuales habían sido modificadas y/o reprimidas con el uso de la psilocibina, solo que ahora volvíamos con el lenguaje y otros conocimientos en la construcción de herramientas, adquiridos de esta. De modo que el hombre cayó directamente del Edén a la guerra de Irak, Salsa Rosa y el Reggaeton, los tres enemigos del ser humano según McKenna: Hegemonía, Monogamia y Monotonía.

La consecuencia, el culto al Ego, nos la explica mejor el propio McKenna en una conferencia en el Camden Center:

“Todos los primates tienen las llamadas "jerarquías de domino masculino". Esto significa que, el mono de colmillos más largos, el más hijo de puta de la tribu, es el que toma control de los recursos del grupo, las hembras, los machos más débiles, y es quien dirige el show, y, esto, es de hecho lo que sucede hoy en día. (…). Realmente creo que la razón por la que poseemos el lenguaje, y nociones como comunidad, altruísmo, lealtad, hermandad y esperanza —nociones que reconocemos como humanas y que nos ennoblecen— es porque durante un período de aproximadamente unos cien años, nos automedicamos con estas plantas y suprimimos la venenosa presencia de ese tumor calcáreo llamado Ego. El ego es la estructura psicológica que nos lleva de cabeza al infierno. Los problemas que acosan al mundo moderno y que continúan sin resolverse pueden achacarse al ego, a nuestra incapacidad de conectar emocionalmente con las consecuencias de lo que nos hacemos a nosotros mismos, los unos a los otros, al mundo. Nuestros periódicos se llenan de datos sobre los agujeros de ozono, de vida plactónica en peligro de extinción, de vertidos tóxicos acumulándose, etcétera —en verdad, ya os sabéis toda la retahíla. Pero, pienso, la raíz del problema está en el ego. Y creo que tenemos este problema porque hemos caído en un estilo histórico que suprime, niega e ignora el poderoso potencial de las plantas psicodélicas para transformar personalidades, borrar límites, y fundir a la gente en un único organismo pensante. De esto es de lo que trataba el tribalismo nómada del pasado”.

Lo que nos lleva al mundo en el que actualmente vivimos, un mundo en el que la dominación masculina sobre la madre tierra ha llegado a niveles tan extremos que nos hallamos al borde de una catástrofe planetaria. McKenna dice que “la presente crisis mundial es mucho más profunda que cualquier otra crisis previa; de ahí que nuestras soluciones deban ser igualmente drásticas (…) Necesitamos un cambio perceptual a la hora de encontrar nuestro camino en este mundo. Cuando el mundo medieval cambió su punto de vista, la secularizada sociedad Europea buscó su salvación en la revitalización de las aproximaciones de la Grecia Clásica y Romana a las leyes, la filosofía, la estética, la planificación ciudadana y la agricultura. Nuestro dilema nos transportará bastante más atrás en el tiempo en búsqueda de nuevos modelos y respuestas: nos llevará 15.000 años atrás, a la sabana africana regida por el culto al hongo”.

El proceso empieza por dejar que la naturaleza se legitime a sí misma. Todas las plantas debieran ser declaradas legales, y por ende, todos los animales. La noción de plantas y animales ilegales es detestable y ridícula.

Continuando en sus palabras, “la solución al malestar moderno, incluyendo las dependencias químicas y las psicosis y neurosis reprimidas, es la exposición directa a las auténticas dimensiones de riesgo que representa la experiencia directa con plantas psicodélicas. La posición pro-psicodélica es claramente anti-droga. Las drogodependencias son el resultado de un comportamiento obsesivo habitualmente no examinado; estas son, precisamente, las tendencias que mitigan las plantas psicodélicas. Las plantas alucinógenas disuelven hábitos y apuntan hacia un punto de vista más amplio, menos egocéntrico y más cimentado que el individual. Lo que yo llamo el Revival Arcáico es el proceso de volver a despertar la conciencia y la actitud tradicional hacia la naturaleza, incluyendo las plantas y nuestras relaciones hacia ellas. El Revival Arcáico habla de la eventual ruptura del patrón de dominación masculina jerárquicamente basada en la organización animal. Cuanto más cercano se halle el grupo humano a la gnosis del mundo vegetal —la colectividad Gaiana de la vida orgánica—, más cerca se verán del arquetipo de la Diosa y de ahí a un estilo de organización social basada en el compañerismo”.

Sin entrar en más detalles de su propuesta, que está técnicamente muy desarrollada y que en algunos aspectos se está empezando a seguir (desarrollo de la energía fotovoltaica y de la energía procedente del hidrógeno, entre otras cosas), cabe indicar la necesidad de modificar el modelo económico capitalista, que presupone recursos ilimitados para el crecimiento, por otro más realista, cuestión que trataremos en otro post. McKenna resalta que “nuestra elección en cuanto a cultura planetaria es simplemente una: hazte verde o muere”.

McKenna concibe la experiencia psicodélica como salir al océano a pescar ideas en una barquita. Una vez sumergido en ese mundo de creatividad inimaginable, uno debe recordar que representa a la especie humana, y que lo mejor que puede hacer es traer ideas que ayuden a salvarlo, porque “nuestro mundo está muriendo debido a la falta de buenas ideas”.

McKenna trajo su propia “idea psicodélica” de ese mundo: la idea de que el tiempo no es siempre igual (una de las asunciones arbitrarias del viejo paradigma). Así, basándose en el I Ching y en un fractal que elaboró junto a su hermano en los años 70, llegó a la conclusión de que el tiempo fluctúa conforme a un factor: la “novedad”. La novedad es lo que distingue unos tiempos de otros, porque tras el pretendido Big Bang solo había una masa uniforme de electrones, lo más simple que se pueda imaginar, y a partir de allí la naturaleza comenzó a actuar como lo que es: una máquina de conservación de hábitos y generación de novedad; así que el tiempo no es solo “tiempo”, sino que tiene una “cualidad”: las olas de innovación creativa o conservación de hábitos, que por alguna razón van sucediéndose cada vez más rápido como una espiral conforme avanza hacia su centro. Esa es la razón de que actualmente los tiempos vayan tan rápido, cosa que todos percibimos, porque cada vez hay más novedad.

Conforme a su sistema, llegamos a un punto 0 a finales de 2012, y el propio McKenna se extrañó bastante al comprobar, cuando las traducciones estuvieron disponibles unos años más tarde, que esa es precisamente la fecha en la que termina el calendario maya. McKenna dice que en 2012 parece haber un objeto trascendental que actúa como un atractor caótico sobre la historia, de forma que vamos bamboleándonos hacia él a través de su sombra, a la que es posible acceder a través de enteógenos. Él postula que ese año es el fin de la historia, lo que no equivale a decir el “fin del mundo”, y que lo que se producirá es un cambio profundo en nuestra conciencia, un “nacimiento”. En sus palabras, aquí descontextualizadas:

“Creo que, como especie, estamos experimentando la sensación de estar en la parte más estrecha del canal del parto. Los infinitos océanos amnióticos de paz y tranquilidad, en los cuales podíamos violar, sabotear, quemar o explorar el contenido de nuestro corazón porque la tierra se nos antojaba infinita y extensa, se han ido para siempre. Ahora, tenemos el mismo sentimiento del feto que empieza a descender por el canal de nacimiento —no podemos respirar, no hay oxígeno, ni alimento... las paredes nos oprimen”.

En mi opinión, toda esta teoría del objeto trascendental, aunque coincidan el I Ching, el fractal, el calendario maya, los ciclos planetarios y las conversaciones de McKenna con el espíritu del hongo, es en realidad una metáfora ideada para explicar una realidad. Al igual que posiblemente toda la obra de Castaneda es igualmente una metáfora para explicar la necesidad y posibilidad de la liberación de la percepción y del ego, McKenna habría elaborado su propio “mito” para ilustrar el sentimiento que muchos compartimos de que “esto se acaba”, y para tratar de darle un sentido positivo, de “nacimiento”. De todas formas, creo que existe esa inexorable tendencia a elaborar mitos en cuanto te alejas un poco de la costa de la percepción “normal” del mundo bajo la acción de algún enteógeno y te hallas solo en medio de un océano de energía emocional inestable inacabable y eterno.

Y es que todo aquello es cierto. Y a partir de aquí le dejo la palabra a McKenna, que os acompañará durante un rato más con extractos de conferencias transcritas:

“La búsqueda intelectual y la búsqueda espiritual, convergen cuando se concede un valor real a lo sentido, tanto en la experiencia diaria como en la psicodélica, y se admite que ésto es la materia primaria de lo que está construida la realidad”.

“Éstas son las noticias más importantes. Si mañana aterrizaran platillos volantes en los jardines del palacio de Buckingham, esto seguiría siendo menos interesante que tu próximo viaje de DMT, porque el viaje de DMT te sucede a ti. Las otras noticias son las que transmiten la prensa, los medios de comunicación. Y es así como la mayoría de nosotros pensamos que nos llegaran las noticias de los cambios. Y no creo que sea así. Esas noticias no vendrán de la tele. Entrarán por la punta de tus pies, subirán por tus ingles, hacia tu corazón y directamente hacia tu cerebro. De ahí es de donde viene el verdadero desarrollo, y hasta que empecemos a decondicionarnos de las imágenes emitidas por la cultura dominante, seremos siempre sus criaturas, mantenidas en un estado de engaño infantil”.

“Estamos condicionados a someternos a poderosas figuras masculinas, a valorar más el mundo exterior que el interior, a perseguir el dinero, todas estas cosas, ya sabéis. Si yo no hubiera tomado psicodélicos, pensaría que la cultura es la verdad. Y no lo es. La cultura son los desechos de otra gente, los detritus de miles de años de errores; eso es lo que pienso que es la cultura”.

“Los mejores, los más brillantes, desertaron de la estructura del poder porque ésta era esencialmente un mercante de plutonio, paranoia, muerte masiva y propaganda. Sí, los valores de Occidente son insoportables. Los valores de la civilización occidental sostienen el planeta en la forma que un loco sostiene una escopeta en un templo. Por ejemplo, coge algo como el mercado libre —así llamado de forma políticamente correcta. El mercado libre significa el derecho a manufacturar y comercializar cacharros en cualquier lugar del mundo, quiero decir, que nadie podrá decir que no. No queremos el mercado libre; lo que queremos es que el comercio sea lo más difícil posible, y cuanto más tecnológicamente sofisticado sea un cacharro, debemos hacer más dificultosa su distribución, porque lo que debemos hacer —y no soy un ludita, ni un tecnófobo, sino un anti-materialista— es desmaterializar los accesorios de la cultura. Soy capaz de imaginar un mundo en donde la humanidad vive idílicamente en un naturalismo pastoral, desnudos, con cuerpos perfeccionados sin edad; una forma de vida semejante a los aborígenes del paleolítico alto; pero cuando te transportas a los cuerpos de estos seres, y estos cierran sus ojos, lo que ven son menús generados por un objeto que está en el interior de sus párpados, no más grande que una lente de contacto, y este objeto es de hecho una puerta de acceso hacia una cultura virtual, global, que es electrónicamente instantánea, multinivelada, multisensorial, tranformativa, ya sabes, una completa base de datos que puedes consultar con un solo golpe de vista. Esta es una meta tecnológica razonable. Si nos hubiésemos preocupado por ella tanto como nos preocupamos por las bombas atómicas o las enfermedades epidémicas, ya la tendríamos. Hemos ejecutado los sueños equivocados, los de paranoia, destrucción, los psicóticos y los de dominación, y lo que necesitamos son sueños que celebren la consciencia, la diferencia, la variedad; las filosofías y los puntos de vista de los últimos mil años te dejan con un potaje de ideas sin sentido, sin una explicación. Estamos completamente alienados, tan alienados de nosotros mismos que, cuando encontramos nuestras almas en el hiperespacio las confundimos con OVNIS. Esta es una alienación seria, amigos; pienso que debemos volver al reino interior, y hacer de él nuestro hogar”.

“Deberíamos vivir la vida bajo el dominio del gran "quién sabe", porque los cuentos que nos han contado son cuentos de hadas. La ciencia es un cuento de hadas, la economía es un cuento de hadas, la teoría política es un cuento de hadas, ya que nadie tiene ni idea de hacia donde se dirigen. No estamos al mando de la situación ni mucho menos. Esto, en cierta forma, es alentador, porque significa, en palabras del adusto filósofo Ripo Yang, que “preocuparse es ridículo”.

“La gente suele quejarse de que ya no queda aventura en el mundo, que carece de desafíos. Y yo os digo que “cinco gramos en la silenciosa oscuridad de vuestra casa un domingo por la tarde, y sentiréis cómo Magallanes debería tomarse un descanso”.

“La vida representa una enorme e improbable oportunidad que debe ser usada para algo, y este algo es ir a los límites y explorar”.

De todas formas McKenna no debe ser leído sino escuchado. La experiencia merece mucho la pena, es un orador absolutamente excepcional y adictivo. Se pueden encontrar horas y horas en el eMule. Por ejemplo, los dos siguientes audiolibros conferenciados:

- Original Tree of Knowledge.

- History Ends in green.

Pero también tiene libros que recomiendo aunque no he leído:

- The Invisible Landscape.

- Food of the Gods: A Radical History of Plants, Drugs, and Human Evolution.

domingo, 10 de diciembre de 2006

Krishnamurti y la revolución de la Libertad Total

En anteriores post habíamos llegado a la conclusión provisional de que la única forma de alcanzar un conocimiento real era avanzar en el autoconocimiento. El invitado de hoy, Jiddu Krishnamurti (a la izquierda), llevó algo más lejos las implicaciones de esto a lo largo de los cerca de 70 años que estuvo difundiendo sus teorías al modo oral socrático, insistiendo continuamente en la necesidad de que nadie siga ni caminos ni líderes (ni siquiera a él mismo), predicando sencillamente libertad total.

Antes de empezar, es necesario indicar que pese a que tenga un nombre indio y efectivamente proviniera de una familia de Brahmanes, Krishnamurti no tiene nada que ver con el hinduismo, y de hecho atacó de continuo no solo a las Iglesias sino a todas las religiones, como elementos creados por el pensamiento y, por tanto, no reales.

Cuando habla de libertad, Krishnamurti habla de “libertad total”. La idea es que se puede ser libre respecto de alguna cosa inconveniente o desagradable, como los impuestos del malvado Estado o la sustracción a los trabajadores de su plusvalía por los malvados empresarios, pero eso no es realmente “libertad”, puesto que en realidad lo que genera es una “reacción” contra aquello que la coarta, y en la reacción no puede haber libertad, puesto que uno está condicionado por la misma necesidad de reaccionar. La libertad, por el contrario, es un estado de la mente: libertad para dudar y cuestionar todo. Una libertad así implica estar completa y creativamente solo. No se trata de aislamiento, sino de “soledad”; y a fin de estar internamente solo, uno debe morir para el pasado. La soledad interna equivale a detener el diálogo interno, ese que conforme a los constructivistas está generando lo que llamamos "mundo objetivo", y que para Castaneda lo genera pero "literalmente".

Por eso, Krishnamurti parte de la base de que el individuo no es libre, puesto que se haya por completo condicionado y que lo normal a lo largo de la vida es sustituir un condicionamiento por otro, o ni tan siquiera eso. Su idea es que la solución no está en sustituir sino en eliminar ese condicionamiento, como única manera de ser libre. El condicionamiento no es cuando a media tarde te entra el antojo de comer chocolate y no puedes resistirte. Va un poco más lejos: el condicionamiento es “toda la mente”.

Razona que la mente es lo que debe preocuparnos, puesto que el pensamiento, basándose en la memoria, la experiencia, el conocimiento…, solo puede aportar soluciones viejas a los retos futuros. El pensamiento, por tanto, no es nunca nuevo y está condicionado. Coincide en esto Castaneda con él (o lo copia, quien sabe), quien incluso llegó a afirmar que la mente era una imposición foránea predatoria. Eliminar la mente se convierte así en el primer objetivo necesario para conseguir libertad, amor, fluidez, creatividad... Los días, para ambos, deben ser vividos como si fueran los últimos.

Aquí vemos un extraterrestre del estilo "gusano cerebral" atareado en eliminar los pensamientos de un humano con cara de necesitar cierto crecimiento personal. Según Castaneda, los que tienen mejor cara (normalmente todos) tienen a su vez detrás una entidad energética llamada "volador" que nos suministra pensamientos a cambio de consumir nuestra energía cuando la movilizamos para cubrir las necesidades de su ego.

Una vez se consigue esa revolución que es parar el pensamiento, la realidad es comprendida como un todo, puesto que es la mente quien la ha ido dividiendo y creando las fronteras en ella (holismo frente a mecanicismo). Por ello, la proposición de Krishnamurti es un crecimiento individual en conciencia hasta alcanzar ese estado de comprensión en el que no hay división ni condicionamiento. Ese es, según él, el único camino posible para solucionar cualquier problema del mundo. Así, por ejemplo, resultaría absurdo que un soldado israelí persiguiera a tiros a un “hondero” palestino, puesto que ni él sería israelí, ni el otro palestino, sino los dos un todo común. No habría razones para procurar el bienestar de una parte a costa de otra parte, porque no habría partes. Es la mente quien ha creado la nacionalidad, la raza, la clase y todos los patrones culturales a insertar en cada casilla con los que el individuo se identifica. Si la separación y la consecuente identificación ilusoria desaparecen, desaparece también el conflicto. Y la generación que surge es una que puede habérselas con los problemas de la vida encarándolos como una totalidad, no como partes aisladas y no relacionadas con lo total. Esa generación comprendería que lo malo es la violencia “en sí”, y no la ejercería.

Quizás vendría bien recordar aquí la frase que espada rota escribe a sin nombre sobre la arena en Hero, antes de que el segundo se encamine a asesinar al rey de Chin, que trata de dominar a los otros seis reinos chinos. Espada rota, que se opone al asesinato, escribe: “Todo bajo el cielo”. A través del dominio del arte de la espada, él ha dejado de ser un vengativo ciudadano de Zhao para convertirse en un ser humano (interpretación libre).

¿Pero qué es lo que está pasando en realidad?

Krishnamurti dice que “estamos produciendo un ser humano por medio de un molde: un ser humano cuyo interés principal es encontrar seguridad, llegar a ser alguien importante o divertirse con la mínima reflexión posible. Estas metas ponen fin a la espontaneidad y engendran miedo, el cual bloquea la inteligente comprensión de la vida. Todo esto es así porque la educación convencional torna extremadamente difícil el pensar independiente”.

La educación, tanto en familia como en la escuela, genera dependencia (¡haz esto!, ¡sé aquello!), y la dependencia genera inevitablemente miedo (no me querrán si no hago o soy esto o aquello). El miedo debe existir por fuerza en tanto haya un impulso de ser o llegar a ser esto o aquello. Pero solo en un ambiente de seguridad puede un niño aprender.

Y “solo una mente que investiga es capaz de aprender. Cuando la investigación es suprimida por el conocimiento previo o por la autoridad y la experiencia de otro (ya sea el político, el sacerdote, el profesor o el científico), el aprender se vuelve mera imitación y la imitación hace que un ser humano repita lo aprendido sin experimentarlo”.

Sin embargo, lo que la educación nos enseña es el enfoque mecanicista. Respecto a ello, Krishnamurti opina que “el intento de resolver los innumerables problemas de la existencia en sus respectivos niveles, separados en diversas categorías, denota una absoluta falta de comprensión”. Así, en clara coherencia con la teoría de sistemas (y eso bastantes décadas antes de que ésta se formalizara) Krishnamurti opina también que “lo total no puede ser abordado a través de la parte, que es lo que intentan hacer los gobiernos, las religiones organizadas y los partidos políticos autoritarios”.

Concluye que “únicamente puede haber paz duradera entre seres humanos integrados y libres de miedo, pero nuestra educación nos torna serviles, mecánicos, profundamente irreflexivos, incompletos, atontados y faltos de creatividad”.

La percepción universal, global de todos los seres humanos y de su relación mutua, por otro lado, sólo puede surgir cuando palabras tales como nación, tribu, religión, han desaparecido.

Por todo ello, esta maravillosa idea tiene la virtud de no gustar a ningún grupo político, sea del signo que sea, ya que precisamente la idea de Krishnamurti es que los ideales/ideologías deben ser eliminados. Un ideal, además de estar creado ilusoriamente por el pensamiento, fuerza a “lo que es” a adaptarse a “lo que debe ser”, por lo que genera inevitablemente conflicto. Las revoluciones políticas, económicas o sociales, tampoco son la respuesta, al sustituir un condicionamiento por otro.

Por tanto, ¿cómo conseguimos parar el pensamiento sin convertir esto en un ideal?; Si lo convertimos en una meta, generamos conflicto…

La respuesta de Krishnamurti es “conociéndose”. Observando las reacciones de uno mismo en la relación con el medio. No basta observarse cuando se está solo, sino que hay que hacerlo en la relación, porque el ser humano solo existe en la relación. Hay que conocerse y aceptarse: observar el mecanismo del pensamiento y entenderlo. Esto no tiene nada que ver con “pensar sobre uno mismo”. La autorreflexión y la auto-observación son cosas completamente diferentes, e incluso opuestas.

La atención es el mecanismo de que disponemos para la observación (no confundir con la concentración, que es analítica y divide). La atención debe desviarse de la memoria y la tradición. Solo cuando la mente deja de estar esclavizada por estas dos, la atención permite que el silencio de con ella, y eso abre la puerta a la creación. Pero hay que entender que la religión, el símbolo, las tradiciones, las aspiraciones, frustraciones, hábitos y demás están arraigadas en el inconsciente. Ese inconsciente, o “mente oculta”, es mucho más vital que la mente superficial con la que habitualmente estamos en contacto, es mucho más poderosa. Solo cuando se comprende lo superficial y lo oculto se puede ir más allá de las limitaciones personales. Además de la clara influencia freudiana, esto equivaldría mucho más al “recuerdo de sí mismo” de Castaneda, y a la personalidad y la falsa personalidad de Fritz Perls.

La atención debe centrarse en el sujeto que atiende: el observador. El desencadenante sobreviene cuando se comprende que el observador y lo observado son lo mismo. Comprenderlo intelectualmente no sirve de nada: es necesario vivenciarlo. Así, si tengo miedo porque estoy vacío, observo ese vacío y a ese que lo observa y me doy cuenta de que “soy vacío” observándose a si mismo. El conflicto ha terminado.

“Una mente disciplinada nunca es libre, ni puede ser libre jamás una mente que ha reprimido el deseo. Sólo mediante la comprensión de todo el proceso del deseo, puede la mente alcanzar la libertad”.

Respecto a la religión, Krishnamurti opina que la verdadera religión es la búsqueda de “Dios”, de la “verdad” o como guste uno llamarlo, y no la mera aceptación de la creencia y el dogma. “El único y verdadero interés de la religión es la transformación total del ser humano. Y todo el circo que se desarrolla en torno a la religión es una insensatez”.

Y finalmente, preguntado por un joven de 19 años sobre cómo evitar la mediocridad a la hora de iniciar una vida como adulto, Krishnamurti le dice lo siguiente:

“Su vida va a ser muy difícil, mi amigo, y podrá desgarrarlo en numerosas direcciones. (…) Usted puede ser destrozado por esta cruel sociedad. Desde luego, tendrá que permanecer sólo, pero eso puede ocurrir no mediante el esfuerzo, la determinación o el deseo, sino cuando comience a ver las cosas falsas que hay alrededor y dentro de usted: las emociones, las esperanzas. Cuando uno empieza a reconocer lo que es falso, ése es el principio de la percepción alerta, de la inteligencia. Tiene usted que ser una luz para sí mismo, y ésta es una de las cosas más difíciles que hay en la vida”.

Recomendación especial de un denso recopilatorio de disertaciones:

- KRISHNAMURTI. Libertad Total. Kairós 2005.

Pero dado que él quiso que su enseñanza fuera oral, indico también estos documentos que se pueden descargar del emule (hay segundas partes que no pongo):

- JIDDU KRISHNAMURTI [with David Bohm] - The Future of Humanity (Part 1).avi

- Krishnamurti - Interviewed By Dr Allan Anderson On Pbs 1974 - 18 Of 18 (Meditation And The Sacred Mind).mpg

- Krishnamurti.Cómo puede transformarse el cerebro a si mismo.cd1.El mundo de la paz 1-4.avi